Colección KANZASHI
Los kanzashi (en japonés, 簪) son los accesorios con los que las mujeres japonesas visten su cabello en ocasiones especiales. Desde bodas hasta ceremonias del té, los kanzashi son ecos de un legado que parte del siglo XVII y llega hasta hoy. Una estética que conecta con una cultura, con una tradición.
Junto a los patrones japoneses, que hablan de la belleza en la imperfección, la fortuna o la longevidad, la colección KANZASHI adapta estos accesorios con el afán de que conformes tu propio ritual.
KANZASHI
簪
Eriko despierta. Es de noche, todavía. Afuera, ruido de tráfico.
Salta de la cama, se da una ducha fría. De fondo suena lo mejor de la Shibuya Scene: Tokyo’s Coolest Combo, 5Th Garden, Pizzicato Five.
Se mira al espejo. «Hoy va a ser un gran día», se dice. Se lo dice en alto, decidida. «¡¡¡Hoy va a ser un gran día!!!»
Doki doki se entusiasma, también. Entra en el baño ladrando con ese sonido agudo que hace cuando está nerviosa y le lame los pies, le encanta el gel de ducha que huele a cerezas. Eriko le coge de las patas y baila con ella, después se tira al suelo y Doki doki le lame la cara.
Cuando empieza a vestirse, en Shimokitazawa ya ha salido el sol. El cielo es de un tono rojizo y malva, emite destellos. Lo mira a través de la ventana por un rato, a medio vestir, excitada por las horas que tiene por delante. Se pone una blusa Showa que compró sólo para este día. Es negra y está atravesada por una garza blanca que, intrépida, se echa a volar.
«Confía, confía», se repite. «Vamos, ¡vamos!».
Le falta algo, puede notarlo, ¿qué es? Doki doki agita la cola y ladra, señalando con la cabeza hacia otra parte de la casa. Eriko la sigue hasta llegar frente a un armario. Entonces, comprende.
Lo abre con urgencia. Al fondo, una caja rojiza como el cielo de esa mañana. Alarga el brazo, la alcanza. Dentro, entre rollos de algodón, casi expuestos, casi como en un museo, los kanzashi de su abuela parecen hablarle. «¡Obaachan, obaachan!», repite.
Uno a uno, Eriko los recoge y se los posa en la palma de la mano. Admira sus formas, la maestría de quien los moldeó, el arte presente en cada pieza. Siente que son más que lo que ve. Que conectan con algo más grande. Con su identidad, con sus ancestros.
Recorre con la yema de los dedos las florecillas de los fura-fura. Se deleita con el tintineo del bari-bari. Sonríe al recordar a su obaachan vestida de kimono, el cabello recogido, la wagasa como una peineta minúscula, la tama sujetando el peinado, era casi arquitectura. En la caja también hay un pai-pai (uchiwa) y un abanico (sensu), flores (hana) y peinetas (ogi).
El sol ya ha salido del todo y los kanzashi brillan tan intensamente, parecen nuevos o hechos para ella, parece que la estuvieran llamando. Ya menos agitada, Eriko se recoge el pelo y se coloca los adornos uno a uno, con paciencia, con quietud. Recuerda a su abuela haciendo eso mismo, esos mismos gestos, qué importaba el tiempo, qué importaban las horas.
Termina el ritual, respira hondo. La fuerza que busca está en las mujeres que vinieron antes que ella, es una fuerza eterna. Grita su nombre, el de su madre, el de su abuela. «¡Vamos!».
Se echa un último vistazo en el espejo. Doki doki salta, es así como le desea suerte. «Ha llegado el día», se dice. «Y lo vas a reventar». Coge la guitarra, la besa y se la cuelga al hombro.
Antes de salir, Eriko alza la vista hacia el tanzaku que decora la entrada. En él, esta estrofa de su grupo favorito:
明るい朝だ
朝
でも
なんだか違う気がする
理由もなく
ただ幸せなのだ。
今日は
今日は
(el cielo brilla
como todas las mañanas, pero
por alguna razón
me siento distinta
simplemente, estoy feliz
hoy es el día
hoy es el día)
***
Los kanzashi (en japonés, かんざし) son los accesorios con los que las mujeres japonesas visten su cabello en ocasiones especiales.
Desde bodas hasta ceremonias del té, los kanzashi son más que complementos. Son ecos de un legado que parte del siglo XVII y llega hasta hoy. Una estética que conecta con algo más profundo: con una identidad, con una cultura, con una tradición.
Junto a los patrones japoneses, cuyas líneas nos hablan de la belleza en la imperfección, la fortuna o la longevidad, la colección KANZASHI adapta estos accesorios seculares con el afán de crear piezas que conformen tu propio ritual.
Para que escogerlas y lucirlas sea un acto lleno de significado, esencia y quietud. Para que, como Eriko, seas la protagonista de tu propio tiempo.
